La presidenta de la Associació de Dones Progressistes, Beatriz Torreblanca, es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y desde 2006 dirige una escuela taller y un taller de ocupación del Ayuntamiento de Sant Josep. Además, desde hace dos años imparte los talleres de autoestima que organiza la asociación.

EIVISSA | CRISTINA MARTÍN www.diariodeibiza.es
(Foto: Beatriz Torreblanca durante la entrevista / Vicent Marí )
-Este año ya van 69 mujeres asesinadas a manos de hombres con los que tenían vínculos sentimentales y el problema de la violencia de género no parece que disminuya. ¿Qué está fallando?
-Es una pregunta que se está haciendo todo el mundo. Todavía hay muchas cosas por hacer. Creo que hay que dar tiempo a la nueva Ley integral contra la violencia de género, necesitará mejoras seguramente. Una ley no hace efecto de la noche a la mañana, además, una ley no impide cometer crímenes, es como decir que porque está penado el asesinato en el Código Penal deja de haber asesinatos. Pienso que hay tantas muertes porque las mujeres se animan a denunciar más y los hombres que las maltratan no lo asumen; si siguen en casa no las matan, normalmente; las matan en procesos de separación, cuando ya ha habido denuncias, aunque también matan a las que siguen cohabitando con sus maltratadores... Ocurre lo mismo en Noruega o Suecia, países que nos llevan mucho adelanto en temas de género e igualdad pero hay muchísimas mujeres que siguen muriendo por violencia de género; parece una paradoja.
-¿Son suficientes las medidas y los recursos para abordar el problema?
-No. La ley es buena pero los recursos siempre son el punto débil. En Eivissa falta un compromiso, que las instituciones sean las primeras comprometidas.
-¿La sociedad es consciente de la gravedad de la situación?
-No, sigue existiendo la idea de que es algo privado. Aunque aparece mucho en los medios, la gente no sale a la calle para protestar como por otros problemas; en este tema la gente no se implica tanto.
-¿Qué habría que hacer para atajar la violencia machista?
-Dejar de ser machista. Eso nos va a costar mucho pero es lo principal. Seguimos siendo machistas, incluso las personas que nos consideramos feministas tenemos nuestras cosas que trabajarnos, pero creo que ahí está la clave, en que no nos creemos que somos iguales.
-¿Existe impunidad entre los maltratadores?
-Cada vez menos, pero sí es cierto que la Justicia es un bastión bastante machista y le va a costar asumir esos principios de igualdad. La ley la reinterpretan jueces, fiscales, abogados y a veces depende de la formación y el voluntarismo de cada uno. Creo que esto también habría que trabajarlo.
-A menudo la víctima de maltrato se topa con la incomprensión de los profesionales que deben atenderla, como policías, jueces, fiscales, abogados o servicios sociales. ¿Tienen una formación adecuada?
-En nuestro país no hay gente lo suficientemente preparada todavía en género, feminismo, violencia de género o igualdad. Estamos un poco en pañales. Las personas que se han sentido feministas y se lo han currado por su parte sí que pueden tener una formación pero ha dependido de su voluntad por aprender. Sin embargo, a nivel reglado hoy por hoy no existe.
-El papel de los medios de comunicación se está cuestionando. ¿Se informa bien o mal sobre los casos de violencia de género?
-Hay de todo. Hay medios que sí utilizan los protocolos adecuados y esos decálogos que tienen para dar las noticias y hay otros que no y estas informaciones están en las páginas de sucesos, se tratan de forma sensacionalista, no se profundiza o no se posicionan. Habría que posicionarse más.
-¿Qué deberían hacer los medios para informar bien?
-La formación en género, como aún no tenemos asumida la igualdad, debería ser algo transversal hasta que la asumamos. Formarse en igualdad debería ser un esfuerzo de toda la sociedad. Incluyo a los medios de comunicación.
-La televisión está siendo especialmente criticada después de que un hombre matara a su esposa, de la que se estaba separando, días después de que ambos aparecieran en el programa `El diario de Patricia´, donde la mujer había ido sin saber quién la esperaba y había rechazado volver con su marido. El Gobierno ha pedido a las cadenas que se autoregulen. ¿Le parece suficiente?
-No. Hay veces en que no depende de la buena voluntad, y si va a depender de la buena voluntad habrá que hacerlo de otra manera, porque si no estamos siendo condescendientes con cosas con las que no hay que ser condescendiente ni tolerante.
-¿Qué opina de las terapias para maltratadores?
-Por lo que leído al respecto, parece que no están teniendo mucho éxito. Desde la psicología lo que se tiene siempre muy claro es que no hay nada que hacer si una persona no quiere cambiar.
-De uno a diez ¿cómo puntuaría la situación de la mujer en la sociedad española?
-Progresa adecuadamente, utilizando terminología educativa, pero todavía quedan cosas por hacer.
-¿Por qué son necesarios los talleres de autoestima para mujeres?
-Creo, como psicóloga y como persona, que muchas de las cosas que nos pasan a las mujeres a nivel psicológico no son tanto trastornos psicológicos en sí, sino que vienen precisamente de esa situación secundaria que hemos tenido, de cómo vivimos y cómo somos, de nuestra identidad en el mundo. Si esa identidad está infravalorada y nos encontramos con obstáculos desde luego que nuestra autoestima no va a estar bien. Esto no quiere decir que los hombres no tengan problemas de autoestima, y también los tendrán derivados del sexismo, diferentes de los de las mujeres, porque el que no se adecue a su rol de macho, que no todos se ajustan, puede tener graves problemas de autoestima. Pero las grandes perdedoras hemos sido nosotras. La autoestima la veo como una herramienta de empoderamiento para la mujer; sentirse bien con una misma y darse valor y quererse es lo primero para empoderarse.
-¿Empoderarse?
-Empoderarse es una traducción un poco extraña de una palabra inglesa que se utiliza mucho, empowerment, y que es como coger poder, en el sentido de retomar lo que es de una pero en justicia. Solidaridad entre mujeres, valorar lo que es ser mujer.
-¿Hay un perfil de mujeres que acudan a estos talleres?
-No, en el último taller había mujeres de 23 a 59 años y de profesiones variadas. Hay mucha heterogeneidad y ha funcionado bien con todas.
-Se habla mucho de la necesidad de facilitar la conciliación entre trabajo y familia, pero normalmente las medidas que se proponen, como excedencias o reducción de jornada, están encaminadas a que la mujer acorte su jornada laboral para pasar más tiempo en casa. Parece que es una vuelta a los roles tradicionales: se refuerza el papel de la mujer en el ámbito doméstico y el del hombre en el público. ¿Está de acuerdo con este planteamiento de la conciliación laboral?
-No, porque además eso implica una vuelta atrás. A nivel profesional para una mujer eso significa un parón muy grande. ¿A qué edades tienes hijos o hijas? Cuando te sientes más fuerte y más energía tienes para que en un mundo profesional competitivo puedas estar en igualdad de condiciones. Me parece un paso atrás. ¿Cómo superarlo? Con la corresponsabilidad. Es necesario que las bajas puedan ser iguales para hombres que para mujeres y que el hombre ejerza responsablemente la parte que le toca, cuando hablamos de parejas heterosexuales, porque también hay madres solteras u otro tipo de situaciones familiares. Los hombres tienen que empezar a espabilar y pensar que siendo justos, es lo que toca.
-¿Es eficaz la discriminación positiva?
-Según en qué y siempre que sea temporal.
-Por ejemplo, la obligación de que las listas electorales tengan un mínimo del 40 por ciento de hombres o mujeres.
-Muchas veces sí es necesaria porque partimos de una situación de desigualdad y las medidas de discriminación positiva son positivas en estos casos. Pero hay veces en que objetivamente no se puede. Hace poco leí una noticia de un pueblo en el que no había suficientes hombres que se presentasen a las elecciones y habían tenido el problema contrario, porque había más mujeres que hombres. Hoy por hoy, partiendo de que no estamos en igualdad de condiciones, sí que es necesario. Cuando nos dejen demostrar que valemos igual y se lo crean también los mandamases, no serán precisas estas medidas.
-Parece que alcanzar la igualdad real es un asunto que sólo afecta a la mujer. ¿Hay implicación de los hombres?
-Cada vez más. Hay muchos hombres que están trabajando su masculinidad, que quieren buscar una nueva identidad masculina que encaje con la sociedad actual y con esos principios de igualdad, que cuestionan esa masculinidad tradicional que no encaja para nada con el mundo que quiere mucha gente. Sin embargo creo que hay poca implicación real en la lucha por la igualdad. Hay mucho de políticamente correcto. Tienen mucho trabajo que hacer a nivel personal. Estoy entusiasmada con estos grupos de hombres. Igual que la mujer se ha estado replanteando todo este tiempo los roles tradicionales, considero que les toca a ellos hacer lo mismo porque el rol tradicional de macho no encaja con ese principio de igualdad.
-¿Tiene sentido el feminismo hoy en día?
-Sí, porque si no no estaríamos hablando de violencia de género, de nueva identidad masculina, de desigualdades... Si seguimos hablando de estas cosas es porque es necesario, porque su objetivo aún no se ha alcanzado. Hasta que se alcance ese objetivo la lucha feminista será absolutamente necesaria.
-¿Qué futuro espera a nuestras hijas?
-Si echamos la vista atrás y miramos lo que vivieron nuestras abuelas o madres no podemos decir que estemos mal mal. Supongo que ellas podrán mirar atrás y espero que hayan avanzado lo suficiente como para decir ostras, mira nuestras madres, que en su momento estaban luchando por que fuéramos iguales. Porque hay cosas que se dan por zanjadas y resulta que no, que hay vueltas atrás. Espero que no pase esto y que sea un avance continuo, que no haya vueltas atrás con la igualdad y todo lo que tenga que ver con la mujer en general.