Así lo explica Ángeles Álvarez, portavoz de la Red Estatal de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género, una de las ponentes que pondrán voz a esta realidad en el grupo de debate sobre salud y violencia.
Ana Orantes falleció un 17 de diciembre de 1997. Su ex marido la quemó viva tras rociarla con gasolina. Trece días antes, ella, había dado la cara en un programa expresando su caso. Su muerte removió la conciencia de la sociedad española y marcó un punto de inflexión en el movimiento asociativo anti violencia. Así lo explica Ángeles Álvarez, portavoz de la Red Estatal de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género, una de las ponentes que pondrán voz a esta realidad en el grupo de debate sobre salud y violencia.
Un problema que, a su juicio, se está tomando muy en serio en España, cuyas políticas en la materia han avanzado bastante desde la Conferencia de Beijing. "Me confieso una forofa de la nueva Ley de Igualdad, porque es una ley diferente que se ha detenido en un aspecto clave como la prevención". Un aspecto muy interesante a este respecto, a su juicio, es el trabajo que se está realizando con las adolescentes. "Necesitamos que no se reproduzcan estos niveles de violencia".
La ley también ha creado espacios de intervención social para el caso de mujeres maltratadas a las que se le añaden también otras dificultades como la drogodependencia, la prostitución o el hecho de ser una mujer mayor y sin recursos. Para estas últimas, ahora, las residencias de la tercera edad tienen que reservar un hueco. "Colectivos como éstos estaban hasta hace poco en el limbo, ahora se contemplan estas intervenciones terapéuticas, que son fundamentales", señala.
A nivel europeo, Álvarez considera que es el momento de dar un nuevo y necesario paso, la creación de un observatorio, en el que se unifiquen criterios, pero también cifras. "Tenemos que avanzar en la creación de instrumentos comunes para saber que realmente cada país habla de lo mismo. Tenemos una carencia de conocimiento real de lo que está ocurriendo", añade.
Otro paso imprescindible que tiene que darse en la sociedad a nivel general es la generación de un cambio en el actual modelo social y en el papel que cumple la mujer. Los medios de comunicación no están trabajando este aspecto. "Hay un repunte del sexismo", asevera. Un repunte que alimenta el hecho del maltrato, "que no es más que el impedimento de la mujer de ejercer su voluntad". También están haciendo mucho daño las reacciones virulentas de algunos sectores que reaccionan ante la igualdad.